PARROQUIA SAN SEBASTIÁN DE POZOBLANCO

martes, 15 de agosto de 2017

¡Al cielo con ella!

Esta solemnidad de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo, nos ayuda a elevar la mirada y el pensamiento hacia el cielo. No a un cielo hecho de ideas abstractas, ni tampoco un cielo imaginario: Dios es el cielo. Don está Dios está el cielo, donde no está Dios es un infierno.

Lo que celebramos los católicos es un gran anuncio de lo que Dios quiere hacer con nosotros, contigo...

 La salvación de Dios en Jesucristo abraza a nuestra vida entera: cuerpo y alma. En coherencia con esto la fe católica rechaza de lleno la creencia en la reencarnación porque supone un desprecio del propio cuerpo. Nuestro cuerpo forma parte de nuestra persona. Nuestra fe es en la Encarnación, es decir, la fe en que Dios asumió la carne humana por toda la eternidad. Dios tiene un cuerpo humano: Jesucristo. 

De aquí la práctica de dar digna sepultura a los difuntos. Porque estos cuerpos están llamados a la unión con el alma en la resurrección final.  Cementerio en latín significa dormitorio.

Nuestro cuerpo no es una prótesis que podemos cambiar a nuestro antojo. No es algo, es alguien, somos nosotros mismos.

Hoy se nos ofrece una gran esperanza, la Virgen María nos muestra un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino: acoger a su Hijo Jesucristo; no perder nunca la relación con Él. No es lo mismo tener Esperanza que tener esperanzas.El que carece de una verdadera Esperanza vive invadido de una multitud de deseos. La esperanza tiene que ser trascendente, la fe en Dios fiel y misericordioso.

Nos ponemos en las manos de la Virgen y ¡al cielo con ella!

domingo, 13 de agosto de 2017

La gran familia parroquial crece

Esperamos que sea otra gran colaboradora de la Parroquia San Sebastián, como siempre ha sido la familia Fenández Nevado

¡Bienvenida Alma de María!

jueves, 10 de agosto de 2017

Juan José López Misas: "Los problemas, las desavenencias, las crisis nos interpelan y nos invitan a crecer, a evolucionar. La cuestión es si, como dice el evangelio, hemos construido nuestra casa, nuestra vida o nuestra familia sobre la “Roca” que indudablemente es Jesucristo."

Amena tertulia familiar en casa de Juanjo y Ester.
Mes de febrero. Por las familias, salud.
En nuestra Parroquia todos conocen a Juan José López Misas, Juanjo. Responsable de la Catequesis prematrimonial y colaborador cercano en la pastoral familiar. Además profesionalmente es Psicólogo de familia.
A todos nos importa la familia, porque es el motor de nuestra sociedad y de la historia, y cumple un rol fundamental en la formación de la persona... Es aquí donde de forma natural aprendemos a amar, servir, compartir, perdonar, donde se da el clima mejor que nos humaniza, y el mejor lugar donde se puede recibir y crecer en la fe.
Aprovechamos estos días de verano para hacerle algunas preguntas a Juanjo sobre este tema que nos interesa y afecta a todos.

Juanjo, eres padre de familia numerosa (7 hijos), catequista  de novios, colaborador en la pastoral familiar, psicólogo de familia… ¿de dónde te viene este gran interés por la familia?
Es  verdad. La familia es un tema que me entusiasma y creo que este interés ha ido creciendo dentro de mi poco a poco en el seno de la Iglesia y a través del Master de Pastoral familiar del Instituto Juan Pablo II he descubierto una forma de entender al hombre bellísima. Los sufrimientos, necesidades, búsquedas, los significados de la vida de cada ser humano no se pueden comprender si no se conoce la casa en la que se ha criado, los valores que ha recibido, quién le ha enseñado a pensar, cómo ha sido amado o qué relaciones ha forjado.

¿Qué es un psicólogo de familia?
Es un profesional que utiliza las herramientas de la psicología para ayudar a la familia a superar los problemas o los retos que se le presentan. Cómo abordar o prevenir los problemas de pareja, cómo afrontar los problemas educativos o cómo mejorar las relaciones entre los miembros de la misma.

¿Cuáles son las principales consultas que realizan las familias en Pozoblanco?
Normalmente, se refieren a problemas educativos. Es frecuente encontrar que cuando un hijo reta a los padres con problemas de conducta se demanden los servicios de un psicólogo para ayudarles afrontar la situación. 
Suele ocurrir que el problema de conducta del hijo sea la expresión de otros problemas inadvertidos en la familia: en la pareja, límites con la familia política, horarios, estilos de comunicación, autocontrol emocional… etc. Por eso, no se trata solo de enseñar unas técnicas a los padres sino de modificar algunos hábitos o interacciones que están dañando  la dinámica de la familia y a cada miembro.


Una de las grandes alegrías de la vida es tener una familia unida y eso hay que trabajarlo. ¿Cómo? Muchos están muy perdidos en este tema.
Cuando preguntamos a las personas que nos digan cuáles son las cosas más importantes en su vida, normalmente indican que la familia está entre los primeros puestos del ranking. Se trata de un valor claro para muchas personas.
Lógicamente si algo es valioso para uno, está claro que tenderá a cuidarlo. Cuidar el valor de la familia debe traducirse sin lugar a dudas en dedicar tiempo, energía y dinero  a la misma. Para mí esto es un criterio elemental para cuidar la familia. El padre que desea educar a sus hijos se las ingeniará para pasar tiempo con ellos. El matrimonio trabajará los detalles, los hábitos y sus agendas para cuidar su relación. Cada uno hará pequeños sacrificios por salvaguardar el bien que supone la familia. Realmente perdonar, pasar tiempo juntos, hablarse con respeto, establecer límites con la familia extensa, entregarse en la sexualidad, ponerse de acuerdo constantemente etc… son acciones que requieren de voluntad, creatividad e inteligencia.
Otro elemento clave es alimentar la fe. La familia que descubre que Dios les ama y los sostiene, trabaja por estar cerca de esta fuente de amor y perdón.

Según tu experiencia, ¿actualmente cuáles son las fuentes más comunes del conflicto familiar?
Los problemas relacionados con la educación y el comportamiento de los hijos suelen ser un motivo de consulta bastante frecuente. La conducta del hijo suele ser un síntoma de que algo no funciona bien en el sistema familiar.
No obstante, los problemas en las familias no suelen venir de golpe ni se deben a una sola causa. Es frecuente ver que los problemas de rebeldía de los hijos se han ido tejiendo poco a poco, que las grandes infidelidades de los matrimonios se han alimentado con muchas pequeñas deslealtades, que la distancia emocional se genera creando agendas paralelas, etc.
Por otra parte, es normal que cada familia esté sometida a  tensiones frecuentemente (trabajo, economía, salud, prisas, compromisos, responsabilidades con familia política…). La cuestión es si familia tiene recursos para hacerles frente. Es ahí donde cada uno podemos trabajar cada día.

¿Cómo distinguir en estos tiempos lo que es una mala racha del estado de ánimo de un verdadero problema que requiere de ayuda psicológica?
Las parejas realizamos una evolución en nuestra relación. Eso quiere decir que vamos atravesando etapas. Diferentes hitos nos obligan a adaptarnos.
Cuando estamos recién casados debemos adaptarnos a la convivencia, al manejo de finanzas, la relación con la familia política, los hábitos o los horarios. Cuando llegan los hijos, los cambios en el trabajo,  el deterioro en la salud, los hijos adolescentes, el cuidado de los abuelos, el nido vacío. Son transiciones y cada una supone una adaptación que puede ser más o menos dramática. 
Lo que nos dará la pauta de la gravedad será la frecuencia, intensidad y repercusión de los conflictos o la distancia emocional. 

Los divorcios han aumentado notablemente, según tú ¿a qué se debe?
Está claro que los valores sociales han cambiado. Hace unas décadas, casarse y formar una familia era un objetivo vital crucial. Hoy no. Por otro lado, el matrimonio ha dejado de percibirse como un vínculo sagrado. Hoy se contempla como un contrato privado. Además, la ley facilita mucho la ruptura.
Podríamos mencionar muchos cambios culturales: la dictadura del relativismo, la exaltación del individualismo, el hedonismo o el utilitarismo por ejemplo. Pero a mí me gustaría resaltar un aspecto que me encuentro con frecuencia en la consulta. Muchas personas valoran su relación en base a los sentimientos que le produce. Digamos que existe una primacía de los sentimientos sobre otras consideraciones. Muchas personas concluyen: “Si no estoy enamorado, mi relación no merece la pena” “No tengo claro mis sentimientos”, “Ya no siento lo mismo”.
Es cierto que amar tiene que ver con sentir, pero sobre todo amar implica a la voluntad, a la inteligencia y a la creatividad como he dicho antes. 
El fundamento para muchas personas es solo el bienestar emocional. Es frecuente observa que muchas personas en un ambiente propicio se dejan llevar por lo que le dictan los sentimientos. 

¿Crees que la naturaleza humana tiende a la infidelidad o es algo de nuestro tiempo?
Indudablemente el ser humano es débil. Creo que la infidelidad ha estado presente en todas las épocas. Pero en nuestra época la infidelidad se ha divulgado a través de la tele y el cine revestida de romanticismo y aventura. Además, se ha justificado apelando a los sentimientos. Por otra parte, la propagación de los medios anticonceptivos que han separado la relación sexual de sus consecuencias y la presentación del compromiso matrimonial como un corsé  a la libertad individual han promovido que la práctica de la infidelidad no esté tan mal vista.

Quedan secuelas en la persona engañada, ¿también en el que engaña?
La persona engañada sufre mucho. Normalmente se vive como una traición. Muy difícil de perdonar. En ese momento, junto a la rabia, la indignación y los deseos de venganza se asocian los sentimientos de culpa, de inutilidad, de desesperanza: “es que no sirvo”; “¿qué he hecho mal?”. También hay sentimientos de pérdida y la autoestima suele verse menoscabada. 
La persona que ha sido infiel y busca el perdón sufre también mucho. Percibe que realiza esfuerzos para  recobrar la confianza pero su pareja tiene muchos problemas para poder fiarse de él. Esto puede generar desesperanza y desmotivación que pueden ser mal interpretados por el otro.
Realmente ambos necesitan ayuda, aunque es frecuente encontrar a personas que se embarcan en un plan de marketing para dañar la imagen del otro, justificar su postura y anestesiar su conciencia. 

¿Qué hay que hacer ante una situación de crisis conyugal?
Lo primero evitar la precipitación. Dice de San Ignacio “en tiempos de tribulación, no hacer mudanza”.
En segundo lugar, pedir ayuda. Es bueno mirar en nuestro entorno y buscar a las personas que no se dejen llevar por el calor del momento y estén dispuestas a ayudar a la pareja a superar sus problemas. Así mismo podemos buscar la ayuda de un profesional que nos ayude a comprender porque se ha deteriorado la relación y qué hábitos podemos retomar para reconducir la situación
En tercer lugar objetivizar el problema. Conviene descubrir en el seno de la relación cuál es el problema concreto al que nos enfrentamos. Solo así lo convertiremos en manejable. Para esto es bueno dejarse ayudar por un consultor. 
A partir de un análisis honesto, realista y templado de la situación podremos descubrir los cambios que podemos introducir en nuestra forma de relacionarnos.

Pascal decía que “la desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir”. Y C. S. Lewis: “El dolor es el megáfono que utiliza Dios para despertar a un mundo de sordos”. Parece que el ser humano es contradictorio. ¿Necesitamos de la adversidad para llevar a cabo cambios auténticos y profundos en nuestras vidas que den sentido a la existencia?
Ciertamente creo que tenemos una tendencia a instalarnos en nuestra zona de confort. Es ese estado en el que estamos cómodos aunque reconozcamos muchas quejas sobre nosotros, nuestra familia, nuestro trabajo.  Tenemos una tendencia al status quo.
Los problemas, las desavenencias, las crisis nos interpelan y nos invitan a crecer, a evolucionar. La cuestión es si, como dice el evangelio, hemos construido nuestra casa, nuestra vida o nuestra familia sobre la “Roca” que indudablemente es Jesucristo.

Para terminar, ¿te gustaría añadir alguna cuestión más?
Solamente agradecerte por la oportunidad que me has dado para hablar de un tema tan hermoso.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Catador de parroquias

Cartas del diablo a su sobrino. C.S. Lewis
Mi querido Orugario:
En tu última carta, mencionabas de pasaba que el paciente ha seguido yendo a una iglesia, y sólo a una, desde su conversión, y que no está totalmente satisfecho de ella. ¿Puedo preguntarte qué es lo que haces? ¿Por qué no tengo ya un informe sobre las causas de su fidelidad a la iglesia parroquial? ¿Te das cuenta de que, a menos que sea por indiferencia, esto es muy malo? Sin duda sabes que, si a un hombre no se le puede curar de la manía de ir a la iglesia, lo mejor que se puede hacer es enviarle a recorrer todo el barrio, en busca de la iglesia que "le va", hasta que se convierta en un catador o connoisseur de iglesias.
Las razones de esto son obvias. En primer lugar, la organización parroquial siempre debe ser atacada, porque, al ser una unidad de lugar, y no de gustos, agrupa a personas de diferentes clases y psicologías en el tipo de unión que el Enemigo desea (cuando el diablo habla del enemigo se está refiriendo a Dios). El principio de la congregación, en cambio, hace de cada iglesia una especie de club, y, finalmente, si todo va bien, un grupúsculo o facción. En segundo lugar, la búsqueda de una iglesia "conveniente" hace del hombre un crítico, cuando el Enemigo quiere que sea un discípulo. Lo que Él quiere del laico en la iglesia es una actitud que puede, de hecho, ser crítica, en tanto que puede rechazar lo que sea falso o inútil, pero que es totalmente acrítica en tanto que no valora: no pierde el tiempo en pensar en lo que rechaza, sino que se abre en humilde y muda receptividad a cualquier alimento, que se le dé. (¡Fíjate lo rastrero, antiespiritual e incorregiblemente vulgar que es el Enemigo!) Esta actitud, sobre todo durante los sermones, da lugar a una disposición (extremadamente hostil a toda nuestra política) en que los tópicos calan realmente en el alma humana. Apenas hay un sermón, o un libro, que no pueda ser peligroso para nosotros, si se recibe en este estado de ánimo; así que, por favor, muévete, y manda a ese tonto a hacer la ronda de las iglesias vecinas, tan pronto como sea posible. Tu expediente no nos ha dado hasta ahora mucha satisfacción.
He mirado en el archivo las dos iglesias que le caen más cerca. Las dos tienen ciertas ventajas. En la primera de ellas, el vicario es un hombre que lleva tanto tiempo dedicado a aguar la fe, para hacérsela más asequible a los feligreses supuestamente incrédula y testaruda, que es él quien ahora escandaliza a los parroquianos con su falta de fe, y no al revés: ha minado el cristianismo de muchas almas. Su forma de llevar los servicios es también admirable: con el fin de ahorrarles a los laicos todas las "dificultades", ha abandonado tanto el leccionario como los salmos fijados para cada ocasión, y ahora, sin darse cuenta, gira eternamente en torno al pequeño molino de sus quince salmos y sus veinte lecciones favoritas. Así estamos a salvo del peligro de que pueda llegarle de las Escrituras cualquier verdad que no le resulte ya familiar tanto a él como a su rebaño. Pero quizá tu paciente no sea lo bastante tonto como para ir a esta iglesia, o, al menos, no todavía.

martes, 8 de agosto de 2017

Peregrinando por el mundo con el Papa (IV)

Caacupe - Paraguay
En el verano del 2013 también hicimos un gran viaje: Rio de Janeiro. Pasando por varias ciudades de Paraguay: Asunción, Encarnación (las Reducciones Jesuíticas guaraníes), Ciudad del Este… y cruzando la fronteras con Brasil, las espectaculares “cataratas del Yguazú”. 
Y desde las cataratas, rumbo a Rio de Janeiro, cruzamos casi medio Brasil en autobús… aquello fue la gran “sentada”. 
Fue nuestro primer encuentro con el Papa Francisco. Nos habló en un lenguaje muy cercano y al puro estilo argentino: 
«Jesús nos pide que le sigamos toda la vida, nos pide que seamos sus discípulos, que ‘juguemos en su equipo’. Y un jugador debe entrenarse. Hay mucho en juego, pues Jesús ¡nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo! Nos ofrece una vida fecunda y feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin.
Chicos y chicas, ¡No se metan en la cola de la historia! ¡Sean protagonistas!». Lo decía en español y lo remachaba con modismos argentinos como el de mirar por el balcón mientras otros pasan: «No dejen que otros sean protagonistas del cambio. ¡No balconeen la vida! ¡Métanse en ella con Cristo Jesús!»
Cataratas del Yguazú

Acampada en las playas de Copacabana - Rio de Janeiro


domingo, 6 de agosto de 2017

¡Qué bien se está aquí!

"Jesús se los llevó aparte a una montaña".
 A ver si reconocéis a alguna...
Fiesta de la Transfiguración del Señor

Breve comentario sobre el Evangelio de hoy
Donde está Dios está el cielo. El cielo es una persona, una presencia.  Y el cielo es el cielo porque hay olvido de nosotros mismos. Porque en esta presencia amorosa no hay egoísmo. Muchas veces no disfrutamos lo suficiente de la presencia de Dios en nuestra vida, por el egoísmo, hay demasiada presencia de nuestro ego… primero yo, segundo yo y tercero yo.

“Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” En el momento máximo de la transfiguración, Pedro se olvida de sí mismo.

Nuestra vida es una peregrinación donde hay momentos de gran consuelo, de alegría y de cruz. Momentos como la transfiguración y momentos en Getsemaní. Y no tenemos que apegarnos a lo primero ni temer entrar en lo segundo. Los dos forman parte de nuestra vida. Dios es buen pedagogo y sabe dosificar los momentos diversos de nuestra vida. Es muy importante saber que no caminamos solos y que su gracia no nos faltará nunca.

«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Dice el apóstol Pablo: Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y “el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo” (S. Jerónimo).

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuando se tiene las cosas bien claras

Educación. Un discurso sobre la enseñanza lleno de sentido común: "Nuestro sistema educativo se basa en el engaño, porque nunca habla ni del esfuerzo, ni del trabajo ni del conocimiento. Lo envuelve en destrezas, espíritu crítico, creatividad. Pero el espíritu crítico, sin conocimiento, es charlatanería. Un fanático es un ignorante lleno de espíritu crítico" ( Ricardo Moreno, catedrático de matemáticas)



Aborto. La colonización ideológica antinatalista no tiene en cuenta lo que realmente pide la gente.